martes, 28 de diciembre de 2010

10.000 VISITAS

Estamos a punto de llegar a esa bonita cifra. Empezamos un 13 de julio de 2008 y aqui estamos. ¿Quién será el afortunado? ¿Os acordáis de lo del turista un millón? Pues algo así salvo que ahora no habrá viaje de regalo a Mallorca.

Lástima que no cuenten ni la mitad, ni la cuarta parte... Muchas "visitas" son de gente que pone en su buscador favorito palabras como "culo", "falda", "sexo" y similares. Alguna cosica de las que escribí contienen esos términos o parecidos. Lástima. Muchos de los visitantes ni saben que lo han sido, no repararon en mi existencia, la maquineta de contar no es tan astuta.

Seguramente el principal visitante he sido yo, quien, pese a intentar entrar de puntillas y sin hacer ruido, me temo que ha dejado su huella en el contador. No puedo olvidarme ahora del seguidor de Mountain View, o lo que sea, que se suele dejar caer por aquí de vez de cuando y que sigue estando en el anonimato a pesar de mis mensajes lanzados en botellas.

A los buenos los tengo más que localizados, los que han sido tan generosos de dejarme sus comentarios, animándome con ello a seguir en el empeño de contar cosas, al menos intentarlo pues me temo que soy de poco contar. Sepan esos visitantes que mi casa estará siempre abierta para ellos en noches como ésta en las que apetece acercarse al calor de la chimenea.Y que no los cito por el temor al injusto olvido.

Bueno, os dejo, tengo que espiar el contador. Quién sabe si a lo mejor ya ha caído la víctima 10.000 y está atrapada en el cepo rogándome que le deje marchar, que sólo pasaba por casualidad.

Total10,000

educaragon.org 8:09:34 am 1 0:00

Y aquí os dejo al ganador. Uno que madrugaba y pasó por casualidad.

sábado, 25 de diciembre de 2010

NAVIDAD 2010

Estaba a punto de desempolvar el ácido relato de todos los años cuando llegan estas fechas. Otra vez. Dadle las gracias al "¡Calla, tonta!", de Pilar Aguarón, de que no lo haya hecho.

Me he despertado pasadas las nueve, llevaba seis horas y media durmiendo, últimamente con eso parece que tengo bastante. Puede que haya sido la vecina de arriba que madruga muchísimo aunque no tenga nada que hacer, sus zapatillas de tacón restallan por toda la casa y ya no hay manera. Hacía frío. Es Navidad. La ciudad parece dormida, nada escucho desde la cama si descontamos los pasitos de mi vecina. Me vuelvo del otro lado y cierro fuerte los ojos. Entonces oigo el clic del termostato, la casa está a 17º C y la maquinaria del agua caliente se pone en marcha para darnos calorcito. Me levanto para terminar con el estrépito de los radiadores, no son horas, mi familia duerme y quiero que siga durmiendo. Vuelvo a la cama y sé que ya no me volveré a dormir. Las campanas de la torre me dicen que ha dado la media y pienso que algún año debería tomarme las uvas asomado a la ventana. Me levanto.



Me he puesto los calcetines, he buscado mi gruesa bata verde y no la he encontrado en la percha. Mi mujer se quedó dormida en el sofá pese a la hora en que volvimos a casa después de la cena familiar. Le gusta taparse con ella y sé dónde tendré que ir a buscarla. Vuelvo la puerta tras de mí y hago lo mismo con la del niño después de arroparle. En el baño me traspasa la luz como si me clavaran alfileres en los ojos. Así son las viejas casas y sus grandes ventanales. Al salir veo que Papá Noel ha hecho su trabajo y debajo del arbolito ha dejado unos cuantos regalos bien ordenados. No recuerdo haber oído ningún ruido, todavía no sé cómo lo hace. Decido no levantar la persiana del salón para no molestar y con el libro entre mis manos me dirijo a la cocina.



He pensado que sería una buena idea acabármelo mientras espero que la casa se desperece. Me siento en el taburete y abro un batido de chocolate para desayunar. Lo tomo del tiempo desde hace años, frío en esta ocasión, para que no me dé la tos. Desde la puerta de la terraza veo que la calle está vacía y que sólo el viento se ha decidido a pasear y remover las ramas desnudas y golpear las persianas bajadas. Ya en la cama andaba dándole vueltas a los relatos que empecé a leer, hace poco más de treinta horas, en el centro comercial donde habíamos quedado con unos amigos. Me parecía un buen momento para terminarlos.



En la página 135 me querían contar la historia de Juan Irineo. Luego vino la puerta mágica de Luisito e Íñigo. Poco después una historia breve. Y problemas con las tragaperras, el funeral de D. Malaquías y las sandalias, una caja de galletas canadiense, un par de cuentos de Navidad con suicidio y un sin techo, las natillas de Franco, la soledad en el Miguel Servet, familia, papel, café, invierno, seductor, doce palabras, Nayaf, otra vez, la increíble historia de Jonás y se acabó. Cerré el libro y me quedé mirándolo entre las manos, saboreándolo como me pasa a veces, viendo el dibujo de la mirada triste de la autora que apoya la cabeza en su mano izquierda.



He escuchado voces en la escalera que no he sabido identificar, extrañas en los rellanos semivacíos, en la casa de al lado no vive nadie, abajo la viejita que inspiró El abrigo rojo imagino que se consume en algún convento... El ascensor se para y alguien arrastra una bolsa que bien pudiera estar llena de regalos. Me gusta el silencio y en esta mañana cualquier sonido me molesta. Son casi las diez y media, no tengo nada que hacer. Me siento extrañamente feliz. Pienso que podría intentar escribir esta sensación pero decido que no lo haré, me basta con imaginar que lo hago.



He abierto la puerta lentamente y me he quitado la bata verde. Me meto en la cama con los calcetines puestos, como cuando era pequeño. Busco su cuerpo y me abrazo a él. Es Navidad.

miércoles, 27 de octubre de 2010

MAMARRACHADAS

Llevo años mirando, de día y de noche, a veces porque estoy despierto y otras porque dormido sueño que sigo mirando, llevo tanto tiempo haciéndolo que ya no sé qué hacía antes ni siquiera si sirvo para otra cosa, suponiendo que sirva para mirar aunque creo que sí.

Miro y hablo poco, apenas actúo, se me va el tiempo en mirar y en callar, en observarlo todo con detenimiento y adelantarme a lo que pueda llegar a ocurrir. Se me da bien pasar inadvertido, tengo una de esas caras a las que nadie presta atención, el típico asesino al que nadie declararía culpable en un juicio popular, parezco un buen chico, seguramente lo soy, y aunque tengo un físico excesivo debajo de este abrigo y el impecable traje gris marengo, ni siquiera repararías en mí tras chocar conmigo al volver la esquina.

Mirar y callar, ser la sombra a dos pasos de distancia, fijarse en la gente, en los coches, en la gente que va en los coches, en las bicicletas, en los dependientes de las tiendas, los conductores de los autobuses, el niño que resbala, la madre que habla por teléfono, el cliente que entra en el bar y el ciego que vende los cupones, en los amigos a los que no puedo saludar y que no se atreven a hablarme, en los que bajan del autobús, en el obrero de la zanja, el que pone la gasolina, mirar y callar un día sí y otro también, algunas noches mientras los demás se divierten, casi todas las noches en las que no puedo dormir, mis ojos se han acostumbrado a no descansar, a fijarse en todo y en todos, en los coches que no frenan, en los que pasan a mi lado, en los pacientes de la consulta del médico, los que van a los toros, los que salen del cine con cara de aburridos, los que parecen buenos chicos y los que llevan el peligro escrito en el cráneo, no perder detalle del vecino en el ascensor, del vendedor de enciclopedias, de la señora de la limpieza, del que te pregunta por una calle y te despista un momento, mirar para seguir viviendo, para evitar que mueras, que te maten.

A veces pienso que soy como aquél que buscaba una mirada, lo leí en un libro o lo vi en una película, como aquél que podía ver un rostro mañana, estoy seguro que lo leí en algún sitio. Me siento como un personaje, puede que lo sea y que todo esto no lo esté escribiendo yo ni contándotelo a ti que seguramente no te importa. Me gusta asomarme a la ventana y sigo mirando ahora que no es necesario, que nadie me paga por ello, ahora que nada está en peligro. Mi vida es la de los demás, paso tantas horas hacia fuera que casi no me conozco, no tengo tiempo y pese a que me fotografío en el espejo por el gusto de seguir viendo y de que no se me olvide quién soy , seguramente si me cruzara conmigo en una pasillo ni me daría cuenta. Mi trabajo es mirar. A otros les pagan por hablar o por escuchar o por tocar. El mundo está lleno de mamarrachos.

Mañana volveré a salir, a cambiar de itinerario, a notar el roce de la pistola en las costillas, a mirar debajo del coche, a volver la cara a cada instante, a vivir la locura de la prisa, el miedo a fallar, seguiré espiando desde el coche, viendo sin ser visto, respirando muy despacio, manteniendo la tensión del boxeador antes de buscar la lona, antes de saltar desde la azotea. Y un día, y otro, y otro más. Esperando a que me mates o lo haga yo primero, como en una partida de ajedrez jugada sólo por dos peones.


lunes, 18 de octubre de 2010

NARRATIVAS



En el número 19 de la revista han tenido a bien incluir un texto de este juntaletras esporádico.


Gracias al equipo y a Carlos Manzano en especial.

http://www.revistanarrativas.com/

sábado, 16 de octubre de 2010

LA TELE







Este texto aparecerá, próximamente, en el libro Sentado en una silla helada.  Seguiremos informando.



A LA VENTA EL 23 DE ABRIL DE 2013.

En la caseta de la editorial Certeza, Día del Libro. Paseo Independencia de Zaragoza.

PRESENTACIÓN 24 DE ABRIL. 19H30. BIBLIOTECA DE ARAGÓN (Doctor Cerrada,22)

A cargo de Javier Aguirre y Alfredo Moreno. Conduce el acto, José María Morales.

viernes, 1 de octubre de 2010

lunes, 6 de septiembre de 2010

PERROS FELICES 2005-2010

A Javier Hernández




Había salido un instante a comprar el pan, justo quince minutos mal contados y ese fue el momento que eligió la cartera para llamar a mi puerta. Un papelito en el buzón me avisó de su visita, Correos me invitaba a recoger el envío de Javier Hernández. El cedé Perros felices 2005-2010 se resistía a estar entre mis dedos.

Y es que era la segunda vez que me pasaba. Días atrás tampoco me encontraba en casa, normal pues entonces no estaba de vacaciones, y también me dejaron el papelito ausente. En verano todo es muy raro, empezando por los horarios, y por eso se me pasó el plazo de recogida y el preciado envío volvió a su remitente. “Perdona tío”, le escribí a Javier, “te hago otra transferencia y me lo mandas de nuevo”, algo avergonzado. Por fin ya tengo el cedé conmigo, lo he escuchado cuatro o cinco veces y maldigo los días que perdí sin él.

Os contaré que todo surgió del blog Perros felices, el que se dedicaba a hacernos las horas más cortas esperando el regreso de nuestros músicos favoritos, los descendientes de Surfin´Bichos tras la desaparición de éstos hace un montón de años, allá por 1994 con El amigo de las tormentas. Sus componentes crecieron y se multiplicaron embarcándose en otros proyectos con los que todos nos curábamos las heridas. Javier recopiló toda la información y nos ha ido manteniendo al día de las noticias sobre el colectivo perruno. Impagable su trabajo. Y tras lo que ha hecho con el recopilatorio de inéditos y rarezas para celebrar el quinto aniversario de su página, no podría abonar la cuenta ni en tres vidas trabajando a destajo en cualquier empresa del metal.

Me emocioné con la dedicatoria del libreto pues es verdad que habíamos esperado bastante tiempo y no es menos cierto que estas canciones significan mucho para todos nosotros. Me siento parte de una familia muy especial. ¿Cómo entré a formar parte de ella? Pues fue hace muchos, muchos años y, aunque creo que ya lo he contado, hoy me apetece decírmelo otra vez.

Rondaría el año 1992 y yo andaba intentando acabar los estudios en la Facultad. Por cierto, ahora que pienso, esta noche he soñado con un compañero al que no veo desde entonces y del que seguro nunca más sabré nada. Coincidencias. Vestía de negro e intentaba moverme por los ambientes modernos de mi ciudad, oyendo la música que no ponían en la radio, abriendo mis orejas a otros mundos de la mano de los Héroes del silencio y todo lo que les rodeaba. Un grupo así en una ciudad de provincias marca la vida de cualquier joven, casi suena a disculpa pero no lo es. Me sigue pareciendo un grupo más que notable y luego se verá porqué.

Mi abuelo había muerto hacía unos meses y en la habitación que ocupaba en mi casa, la que había sido y volvió a ser de mi hermana, le sustituimos por una hermosa cadena musical que mis padres compraron junto a una gran enciclopedia si mal no recuerdo pues son muchos los años y mi memoria empieza a flaquear. El primer vinilo que compré fue A santa compaña, de Golpes bajos. Salió defectuoso y ni poniendo una peseta encima del brazo de la aguja lograba que dejara de saltar y atascarse. Hubo que cambiarlo. Fui con mi hermana a la tienda y por una serie de avatares que os ahorraré terminamos con el primer disco de los Héroes bajo el brazo. Me enganché.

Divagaciones al margen, no me he perdido todavía, terminé en poder de Fernando Alfaro y compañía porque en una radio local un locutor empezó a criticar a los Héroes poniendo como ejemplo de música de calidad a los Surfin. Eso me enfadó, desde Albacete algo que contar… En mi vieja radio sonó Fuerte y todo cambió. Un impacto que sigo recordando y una frase que me enseñó que estaba ante algo diferente: “En una nube bajo el mar”. El modo en que cantaba ese verso tan simple me hizo asomarme a la grieta. Pasamos a ser Hermanos carnales y luego vino El fotógrafo del cielo y su Dulce mal trago. El contagio fue inevitable.

Ahora sé que somos muchos los que padecimos esa enfermedad por aquellos días y que no estábamos equivocados. Surfin´Bichos ya están en los altares del pop español y el blog y el cedé que están motivando está parrafada, con perdón, son su celebración más evidente. Y es que Perros felices 2005-2010 es una joya que ya ocupa lugar destacado en el mueble donde guardo los 75 principales de mi colección. Ha ido a parar junto a los demás trabajos de la saga albaceteña desterrando a los pobres Vetusta Morla, no caben más.

Me gusta el diseño, la portada, el libro con letras, agradecimientos y créditos. Los dibujitos del chucho son lo más. Hasta el orden de las canciones me parece muy bien escogido. Debe ser muy difícil aunar a tanta gente en tan poco tiempo para lograr un resultado como el que tengo ante mis ojos y entre mis orejas. Conocía bien a buena parte del plantel de artistas colaboradores, a otros los había oído en alguna ocasión e incluso de alguno no tenía noticia. Tendré que recuperar el tiempo perdido y rebuscar en las tripas de internet para ponerme al día. Canciones inéditas y rarezas de coleccionista para gourmets de la cosa musical.

En la primera y acelerada escucha disfruté intentando filiar los sonidos con las épocas de los artistas que conocía, ligándolos la más de las veces y logrando la satisfacción de un erudito de concurso de televisión. Fue muy especial oír de nuevo a los Surfin, un tema desconocido para mí y que era un regalo metido en una botella arribando a una playa desierta. Algo así como encontrar una foto en la que sales en segundo plano con tu madre muerta hace poco tiempo, una carta manuscrita por la chica que te dejó hace varios otoños, como encontrar un mensaje en el contestador de una voz que creías perdida para siempre. Literatura, aléjate de mí.


En el primer corte, soy tan antiguo como los vinilos, la voz de Fernando subraya la inconfundible sonoridad de los Surfin´Bichos. Un tema de la última época cuando todo se estaba viniendo abajo. Mercromina aporta una canción que encaja perfectamente con el sentido del recopilatorio, cuando los años parecían veranos. Hicieron bien en guardarlo en ese sitio de la memoria. Chucho viene de la mano de la voz ronca de Alfaro, tan distinta de la de los inicios, incluso del final de la etapa anterior. El mundo de la droga, el ruido y la calma, te estuviste haciendo daño como cantaba en 78. Isabel León, Is, nos hipnotiza con su preciosa voz, casi como ella, y un piano lleno de clasicismo en una grabación casera. La echamos de menos mientras imaginamos una película digna de esa banda sonora. Esto es un 10 y buscas farmacias. Alfaro y los Alienistas nos devuelven a la tierra con su eterna guitarra, inconfundible en todo momento, y su imaginería religiosa con el Profeta Colilla que me hace recordar a la Familia Lagarto. La voz suena más débil, como en Carnevisión, un cigarro mal apagao que salió de un paquete arrugao. Por un momento nos acerca a una alegría mística adormecida por un coro de mineros soviéticos y recordamos las historias de horror de los judíos y la Guerra junto a los fantasmas del theremin.

El siguiente tramo, un-dos-tres, se abre con Burrito Panza y menudo hallazgo. Una corriente de aire en una galería mal ventilada. Me gusta la voz de Carlos Flan, la paz que transmite, la slide. Como aquel astronauta que buceaba en ti y ahora se transforma dulcemente en un extraño. Los acordes caen hasta llegar a dos notas hermosas, imposible explicarlo, cómo decirlo. Manta Ray. Luego Travolta y su piano adelantando lo que luego será Joaquín Pascual. Aquí llegué tarde, me costó entrar en su particular universo filosófico. Y con Gonzo otro sorpresón, la cosa va para sobresaliente. Espectacular instrumental. Flan, Sánchez y Mora al piano, mi bajista preferido al que parece que le sobran dedos. Un paisaje lento que pintaron con Mogwai, el interminable horizonte del oeste americano, otra perfecta banda sonora para los manchegos que cayeron en la telaraña del desierto. Albacete es como Nevada y Fernández Mallo untó de Nocilla la imaginación de una Generación. Qué decir de Joaquín Pascual y de su reciente proyecto en solitario que no se haya dicho ya.Ver autocita. Otra muestra de delicadeza sónica. Y la Segunda vedette con ganas de cargarse a la actriz principal. La voz de Carlos, otro más, Cuevas que nos cantaba aquello de Ana y su hermano gemelo mientras aporreaba la batería. Ha dado un paso adelante y de la mano de My Blodie Valentine nos hace alguna recomendación a tener en cuenta.

Tres. El festival se adentra en la recta final por los caminos menos transitados por mí. Campbell de Miguel Ángel Gascón, el certero guitarra de Chucho. Una voz como la de la mayoría, de ésas que no salen de ninguna academia, que cuenta una historia de amor sobre paralelos y meridianos. Órgano y palmas made in Surfin´Bichos. Un regusto rocker a lo Mas Birras. Redneck Cassanovas, Gascón de nuevo, se marcan otro instrumental de infarto. Otro 10. Paseamos por la frontera localizando para Robert Rodríguez mirando de reojo las curvas de Salma Hayek. Psicobilly, Surf, claro está, un poquito de jazz en un club que aplaude y un trocito de porno para culminar. Necesito un cigarrito. Walkman es la tercera pata del banco ahondando en los sonidos que me van arrastrando atado a un caballo desde hace un rato. Bailemos Calypso de la mano del Padre Karras haciendo un exorcismo. Javier Fernández, otro batería que se destapa como multiinstrumentista y que se marca un western que sabe a Almería y 800 balas. Las campanas tocan a muerto y el malo silba una canción. El fantasma wazzu baila flamenco en las palmas de Antonio Banderas. Honky Tonky Sánchez es el broche de oro, otra impagable sorpresa a pesar de los avisos de Javier que no supe escuchar. En su voz cabe el desierto de Sonora, los Monegros y cuatro años de secano en La Mancha. Tom Waits, claro, y el folk al que nunca presté mucha atención. Una historia y una letra para enmarcar. El comienzo de una bonita amistad. Nacho Vegas, Bunbury, las cerezas, México, los tristes perdedores que silban desafinando, las tormentas que dejan a Cristo en el fango, armónica para un dolor crudo y un perro que se aleja, un círculo que se cierra y lo explica todo, alguien debería hacer una tesis para ordenar las ideas, tantas conexiones no pueden ser casualidad.

Soy un perro feliz, hoy más que nunca, pudiendo disfrutar de este viaje en el tiempo, la memoria y el futuro. Tenemos delante una generación de talento no sé si irrepetible. Un colectivo quijotesco que luchando contra los molinos han escrito una de las mejores páginas de la música española de los últimos años.


jueves, 26 de agosto de 2010

LOS QUE NO BEBEN COCA-COLA

Este texto aparecerá próximamente en el libro Gente Abollada (Certeza. 2011). Rogamos disculpen las molestias y corran a su librería favorita en el momento que se indique. Gracias.

martes, 24 de agosto de 2010

DIOS OS BENDIGA

Una de las mejores noticias de los últimos años: La reunión, aunque sea ocasional, de dos monstruos de la música española de los últimos 20 años. Fernando Alfaro y Joaquín Pascual. Hace ya demasiado tiempo que nos dejaron huérfanos, hora es que volvamos a ser unos perros felices. 

viernes, 6 de agosto de 2010

MICRORRELATO HERALDO





Uno que nunca ganó nada, que nadie le dio una palmadita, que ni siquiera en un concurso de dos quedó finalista... se siente feliz al aparecer como aspirante a ganar esta semana en el Heraldo de Aragón. Mi madre estará orgullosa. Gracias a Sergio por su consideración.

Si esto fuera Eurovisión os animaría a que descolgaseis el teléfono y marcaseis mi número. Manda un SMS y muestra tu apoyo.